Quiero agradecer mediante esta carta al sello Niña Loba, que pronto cerrará sus puertas, por los dos años de compromiso y de trabajo fruto de la publicación de Los que son azules.
Cualquier escritor joven sabe lo complicado que es que un sello confíe en su primera obra e incluso la escasa fe que uno tiene en el mercado editorial, después de unos cuantos portazos. Darío Méndez creó un catálogo de títulos distintos y de calidad en el cual mi libro encontró su hogar.
Así que gracias a Niña Loba por creer en Los que son azules y le deseo todo el éxito a Darío en sus futuros proyectos.
Un abrazo,
Gerard
Deja una respuesta